Durante cinco siglos, Abarán perteneció a la Encomienda de Ricote, un periodo caracterizado por las condiciones a las que se ven sometidos los moriscos que habitaban el lugar, que les obliga a abandonarlo, consumándose su expulsión definitiva a comienzos de siglo XVII. Estas circunstancias inciden en una despoblación, que se trata de resolver con una repoblación en 1482-83 con la llegada de 20 familias provenientes de Hellín.
- Abrayn Pagna.
- Abdalla Pagna (hijo del anterior).
- Selim Molina.
- Ali Molina (hermano del anterior).
- Ali Molina (primo de los dos anteriores).
- Hamete Gomez.
- Sen Gomez (hermano del anterior).
- Fara Precioso.
- Abryn Yelo.
- Hamete Yelo (hermano del anterior).
- Abdalla Tornero.
- Ali Cobarro (sobrino del anterior).
- Hamete Ramon.
- Ali Gomez.
- Haron Gomez.
- Amete Aryda.
- Ali Sirque.
- Abdalla Sirque (hermano del anterior).
- Mahomat Yelo.
- Azem Cantarero.
Las frecuentes guerras civiles en el reino de Murcia, los abusivos impuestos señoriales y otras vejaciones, les llevaron a huir hacia Granada con el rey nazarita, sufriendo algunas despoblaciones en el siglo XV. Poco después de la conquista, los moriscos abaraneros se convierten a la fe católica, aunque sus pretensiones de lograr concejo independiente fueron combatidos por la Orden de Santiago, no logrando plena efectividad hasta 1.588, tras haber conseguido definitivamente el privilegio de villazgo.
Catastróficos para este pueblo fueron los primeros años del siglo XIX: terremoto de 1.802, malas cosechas, inundaciones del Segura, grandes epidemias y la guerra de independencia.
En estos años se tomaron decisiones comunales, como la unión de aguas con Blanca (1.807), la construcción de un reloj de campana (1.809), y la construcción en 1.834 de una nueva ermita. En el siglo XIX los vecinos van trasladando sus moradas al barrio de Arriba, convirtiendo en huertas la parte baja. A mediados del siglo XIX la villa se desvincula de la Orden de Santiago. Las leyes desamortizadoras no les beneficiaron, quienes inmersos en los múltiples movimientos políticos llegaron a gobernarse con una junta cantonal.
En otro orden de cosas, cabe mencionar la inauguración el 27 de Agosto de 1.891 de la plaza de toros, cuyas obras dirigió el arquitecto Justo Millán. El s. XX evolucionó favorablemente ocasionando un desbordamiento del casco urbano. |